Friday, July 02, 2004

por amor

Luego de pasar el entrenamiento en la ESMIL en Quito, volví a Loja ya como Subt. de reserva, con un trato completamente distinto, pero con mas responsabilidades. Nos separaron y yo aterricé en un cuartel de artillería que queda en esa ciudad junto con dos panas. Fue buen difícil ambientarse ya que de acuerdo con las reglas, los sargentos que tenían mas de 20 años de servicio en el ejercito se veían obligados a saludarnos, y en una fila nos parábamos a la derecha, lo que significaba mayor antigüedad. Era ridículo, pero así era.

En seguida nos pusieron a cargo de algunos pelotones de reclutas recién ingresados. Obviamente pase por varias experiencias de todos los sabores. Una de las que más recuerdo es la que sigue.

No estaba de guardia así que dormía placidamente, 2:30 AM aprox., ráfaga de fusil dentro del recinto, levantarse como resorte, asumir inmediatamente que era un ?zafarrancho?, practica a la cual periódicamente se somete a todo el personal para probar tiempo de respuesta y exactitud de acción en caso de ataque.

Me vestí rápidamente, formé al grupo que estaba a mi cargo, los que tenían posiciones asignadas volaron para allá. Pero quedaba la duda, el oficial de guardia paso corriendo por el campo mayor, había confusión, mas gente corría, y el único médico de guardia fue llamado por altavoces. La cagada, no era zafarrancho, a alguien se le fue el gatillo. Ahora la siguiente duda, se durmió el muy bestia y no estaba con seguro el fusil, o se le cayó, o que mismo.

Nada de eso, lo encontraron en su garita alta, cordón de la bota derecha amarrada al gatillo, cañón en la boca, el pobre man se había suicidado.

Y era uno de mis conscriptos. Inmediatamente que se supo esto, nos enviaron a todos a las cuadras (dormitorios). Ni una palabra acerca del tema, murmullos luego de apagar las luces, pero no más. Se especuló al siguiente día, muchas teorías, que si exceso de mal trato, que si problemas en su casa, que si depresión, etc. Me interrogaron, pero no tenía nada que decir, el tipo era un pelado pilas, estudiante, de regular desempeño, pero no tenía ningún indicio de comportamiento suicida. Interrogaron a todos, uno por uno. La verdad salió a la luz. Fue por amor.

Luego de varios meses de haber ingresado, este muchacho se había encariñado y luego enamorado perdidamente de un compañero de pelotón, un pelado campesino inocente y muy callado, que había recibido visita de la familia recientemente, y se asume que en esa visita él contó la relación que estaba manteniendo con el ahora fallecido. Sus padres le habían abierto los ojos, haciéndole ver/pensar que eso no está bien. El entonces rechazó totalmente y con desprecio e ira al otro, él cual no pudo resistirlo y prefirió renunciar a esta vida. Habían hecho de un hotelucho del centro de la ciudad su sitio de encuentro, luego Inteligencia confirmó todo. No todos supieron la verdad completa, a mi llegó por casualidad en una futura borrachera.

Uno mas, bueno, solo fueron dos, Velarde y este pelado.



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