Thursday, July 15, 2004

al trote


Cuando era pelado, nos dio por salir a trotar en lluvia con unos panas, tenía como 14 años, y en ese invierno, pasábamos días rogando por lluvia, sobre todo en la tarde y noche, y cuando eso ocurría, salíamos a trotar. Era todo un evento, apenas empezaba la lluvia, llamadas telefónicas cruzadas entre todos y nos encontrábamos en la tienda de la esquina. Éramos un grupo de cuatro pelados, casi de la misma edad, pero donde estaba el truco… pues que realmente el objetivo no era hacer ejercicio, sino salir a anchetear.

Y efectivamente eso hacíamos, nos jugábamos el físico buscando casas que tengan las ventanas de los baños accesibles, y cuando encontrábamos una propicia, dos cargaban a uno, y lo levantaban hasta alcanzar la ventana del baño, que normalmente eran altas y sin cortinas, y el otro avisaba si venía alguien.

Logramos ver algo?, pues si, mas de una vez. Luego, ya determinamos casas fijas donde siempre íbamos y esperamos horas bajo la lluvia hasta que la luz del baño se prendía. Procedíamos por turnos, y era verdaderamente una aventura. Peligroso, pues claro, pero teníamos a esa edad una inconciencia brutal. Nunca pensamos en el riesgo, nos podían haber sacado a bala los guardianes o los vecinos, o podían haber llamado a la policía, que se yo.

Claro, una par de veces vimos cosas que no estábamos buscando, pero así era el juego, a veces que ganaba y otras no. Ah, y por cierto, nunca, pero nunca nos dio ni un resfrió durante ese tiempo.

Posteriormente nos hicimos amigos de una pelada de 18 años a la cual frecuentábamos seguido, éramos mucho menores que ella, pero ella se portaba bien con nosotros. A larga nos convencimos de que ella sabía que la veíamos, y nunca dijo una palabra al respecto. Verla era todo un espectáculo, se tomaba su tiempo, se lavaba el cabello hasta tres veces seguidas, y con esa toalla luego hacia malabares con los que nos dejaba pálidos.

En otra ocasión, casi nos jode un perrazo, el muy infeliz se soltó y nos correteo varias cuadras, recuerdo que cada cual salió corriendo por su lado. Yo no me detuve hasta que llegué a mi casa. Perro hijueputa.

Con la edad y el verano, la cosa quedo ahí. Dejamos de trotar. Pero esos recuerdos son imborrables, al menos para mi.
|
Weblog Commenting and Trackback by HaloScan.com