Tuesday, July 06, 2004

agallas

Visitaba todos los domingos un Supermaxi al norte de la ciudad, iba siempre de compras con mis pelados y la jermu. Luego de unas pocas visitas me percaté de algo extraño. Una cajera, la misma siempre, me veía de cabo a rabo, me perseguía con su mirada, y sonreía, y coqueteaba conmigo franca y abiertamente. Claro, evitando a la jermu. Yo frío, al principio sorprendido, pues las agallas de esta pelada daban de que hablar, pero solo le seguía la corriente, con miradas serias y nada mas. Pasaron un par de meses, y siempre era lo mismo. Recuerdo que hasta optó por dejar la caja cuando yo iba, y me seguía por lo pasillos junto con una amiga también cajera, y se reían y toda la vaina. Pensaba, 'estas peladitas a que juegan'.

Paso mas tiempo y ya la cosa estaba mas peluda, muy foco, muy evidente, poquísimas veces pagaba en su caja, me intimidaba el estar con mi familia en ese filtreos, y una vez que lo hice, hasta me pasó varias cosas sin marcar en el scanner, es decir, grateche.

Mucha huevada, me animé, veamos que pasa. Esta vez pagué en su caja con cheque, con su carita de yo no fui me dijo que ponga el teléfono en la parte trasera del cheque, cosa normal claro, y la jermu estaba a mi lado. Lo hice. Al peladito que lleva el carrito con las compras hasta los autos, le di una propina y en corto le dije que vaya donde esa cajera y le diga que me llame al día siguiente al número que estaba en mi cheque.

Certero, Lunes a primera hora me llamo a la oficina. Conversando un rato, que si el nombre y la edad y la pendejada, me dijo que nos veamos esa semana. GLUP!, era muy joven para mi, ella tenía 20 y yo 30. No estaba acostumbrado a salir con peladas tan jóvenes. Ella insistió, y quedamos para vernos el jueves a las 7:00 PM, me dió la dirección de su casa y listo. Presté carro en la oficina, no quise llevar el mío, me dieron por suerte un jeep, ya verán por que.

La recogí en su casa, estaba sola, saludamos, estaba muy bien ese día, nada que ver con ropa de civil, el uniforme no le favorecía. Y ahora?. a donde vamos? la pregunta del millón. Yo no quería ser visto, a ella no le importaba (ja, novedad), así que de una le dije que ya que yo era casado, que no podía correr el riesgo de que nos vean, etc., que nos fuéramos a un motel. Lo pensó y dijo que si. Tomamos rumbo a Los Pinos, la carretera esa la estaban arreglando o destruyendo, era un relajo!!, paré en una estación de servicio, compre un vinito y los cauchitos. Llegamos y luego de un rato de jugueteo y vainas, pasó lo que tenia que pasar, no ahondaré en ese tema. La regresé a su casa, todo bien.

Volví a ese Super el siguiente fin de semana, pero ella ya estaba mucho mas evidente, mucho riesgo. Salimos luego otra vez mas, ella me contaba que si su novio, que se peleaban, que no se que. Yo quieto, no conversaba nada de mi pues llegué al punto de darme cuenta el gran riesgo que estaba tomando, esta pelada no era feliz con su vida en general, y que se yo, de pronto me veía como algún tipo de escape. Corté. No nos vimos más, y no volví a ese Super, no me llamó mas, y todo quedó así.

A los seis meses volví a ese sitio pero con un pana, y ahí estaba ella. Se le iluminó el rostro cuando de vio, pero no se movió. La vi sentada de lejos, en su caja. Agarramos las bielas con mi pana y fuimos a pagar a esa caja. Cuando me acerqué y la vi me quede helado, estaba con uniforme maternal, y tenia aro de matrimonio en su mano izquierda. Tremenda cara de cojudo que puse. No nos dijimos nada, sonrisa, pagué, el vuelto, gracias.. y nos vemos. Nunca mas la vi.

Echando números y manejando probabilidades, ese embarazo no lo causé yo. Estoy seguro. Pero toda esa situación me dejo una lección. No te metas con chiquillas, y no lo he vuelto a hacer.

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