Wednesday, June 09, 2004

Velarde 2

Se cometió un error, gravísimo, algo que nunca debe suceder. El último turno de guardia es de 3:00 AM hasta el amanecer. Creo que desde las 3:00 y 4:00, increíble, ya no recuerdo. Pero en fin, la ultima guardia pasa directo al desayuno y ya esta lista la gente para las tareas del día sin ir a descansar. El problema fue que, este ultimo turno debe asegurarse de no dejar el cartucho cargado en el fusil, por lo que se hace un simple ejercicio de rastrillar el fusil, quitar el seguro y disparar al aire cuando el turno termina, con esto estaban todos seguros que el fusil quedaba totalmente vacío. Como pueden ver, la guardia se la hace cargado y rastrillado y con el seguro puesto.

Bueno, el ejercicio de extraer el cartucho del fusil no se hizo, o este individuo no lo hizo. Durante la espera para el examen, este pelado empezó a jugar con el fusil, algo que tampoco se debe hacer y algo de lo cual la gran mayoría esta conciente, pero payaseando con el arma, apuntando para todos lados, al muy pendejo se le fue el dedo sobre el gatillo y le dio en la cabeza a Velarde. Yo no supe de inicio quien disparo, atiné a ponerme de pie, revisarme a ver si tenía algo, y nada, solo unas manchas pequeñas de sangre salpicada. Al difunto ya no lo quise ver mas, camine para un lado y me tope con mi mejor pana, aun estábamos en shock, yo quedé mudo por un buen rato, etapa de negación inicial, no lo creía, estúpido sentimiento de fortuna… enhorabuena no fui yo, luego tristeza profunda, la resignación llegó mucho después.

Claro está, en menos de 3 minutos ya estaban los policías militares en el sitio con todos los oficiales que estaban en la Escuela. Nos quitaron todas las armas, y al tipo que disparó lo detuvieron. Hay algunas cosas ya no muy claras en mi mente, pero si recuerdo la cara de este tipo regresándonos a ver a todos cuando se lo llevaban cautro PMs hacia la oficina principal. Y también recuerdo la cara de nuestro comandante cuando llegó al sitio, sentí pena por los dos. Inmediatamente llego Inteligencia militar (no empecemos con los chistes por el momento). La idea era que nos tenían que interrogar a todos, en esa época aún andaba por ahí algún vestigio de Alfaro vive, entonces debían descartar la posibilidad de atentado o premeditación o infiltración.

Obviamente nada de eso, fue simplemente un maldito error, una hijueputa imprudencia que acabó con la vida de una persona, y cagó por completo la vida de otra.

Nos reunieron de nuevo a todos, y ya solamente con el uniforme encima nos llevaron a la cancha de futbol, grande, de tierra, rodeada parcialmente de árboles de eucalipto. Lo que paso después fue algo extraño, difícil de creer, pero que confirma como la mente del ser humano es frágil y se deja llevar por subjetividades.
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