Monday, June 28, 2004

en la oficina

Trabajaba en Guayaquil, tenia una oficina pequeña ya que estaban remodelando el piso completo, era un buen trabajo, me gustaba. Siempre he sido cara de tuco y serio en la oficina, prefiero guardar la distancia, tener no más de 2 panas, y con los demás mantener solo una relación de trabajo. Claro, han habido contadas excepciones, y algunas fueron muy buenas experiencias.

Le decían la Titanic, jeje, era una secretaria temporal que iba a estar ahí por seis meses. La pelada no estaba mal, no era linda, pero era súper agradable y conversona y amable. Además, tenía liiindos pies, y esa es una de mis debilidades. Pero yo quieto en primera base, la veía, me saludaba 'Señor caribe, buenos días', 'Señor Caribe, como le fue el fin de semana', etc.

Así pasaron los meses, me coqueteaba sutilmente, pero yo me hacia el loco, no podía hacer nada, si quería, pero no podía, trataba de mantener la regla # 1 de no mojar la pluma en el tintero de la oficina. Y además, ella filtreaba pero era todo medio inocente, sin insistencia ni acoso. Estábamos en esa época en un campeonato interno de indor, íbamos con todos los obreros de la planta y los operarios y chóferes y unos dos que tres jefuchos, a chupar pilsener mientras los que si saben jugar, jugaban pelota.

Ese sábado me pasaron el dato que ella ya terminaba su contrato el próximo viernes, y aprovechara, pero nop, me hice el loco. Nada paso. La semana transcurrió con normalidad, todos las mañanas pasó por mi oficina saludando. Y llegó el viernes, cuatro y treinta de la tarde, yo estaba full de trabajo, cuando ella entró, me digo que pasaba a despedirse, que ya estaba de salida. Me puse nervioso, fue extraño, ella tenía una mirada diferente, cerró la puerta, y se sentó cerca de mi teclado, al filo de la mesa. Me intimidó un poco. Y me dijo que no podía irse sin despedirse como ella quería, con un beso. Ya a ese momento yo pensé 'aquí se armó..pero en la oficina!!'.

Ella me dijo que atranquemos la puerta con otra mesa que tenia por ahí, listo, lo hicimos, empezó el beso, largo y completo, no le falto nada, pero ella estaba con pantalones, y tratando de no hacer ruido, y la tensión del lugar, etc., hacía que toda maniobra se tornara en malabares, finalmente lo simple prevaleció, sentado yo en mi silla y ella encima mío. Lo que mas recuerdo es que gemía 'Señor Caribe...' a mi oído durante la sesión, la silla sonaba, el teclado cayo al piso, fue un encuentro relámpago... pero inolvidable. Yo tenía un condón en la billetera que no usaba por años, pero el preservativo cumplió su objetivo a cabalidad.

Terminamos, ella se acomodó la ropa, me dio un último beso y se fue.

Jeje, se imaginan que hice con el condón?.

Nunca mas la volví a ver, nunca había contado esta historia a nadie.
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