Tuesday, June 22, 2004

con esos panas Vol.2

Encontramos al Consilieri en su casa, medio como que quiso esquivarse pero aceptó ir con nosotros, se embarcó y nos fuimos al sitio de encuentro. Eran como las 19:30. Nosotros llegamos a tiempo, no había nadie aún. En total éramos como 8 gatos. En la espera, conversamos emocionados, que si Federico se lo faja a Rolando, que si el amigo de Rolando se mete yo me lo fajo, que los amiguitos que trajo Federico estaban listo para cualquier cosa, etc? puras huevadas hablábamos.

Pasaron no más de quince minutos y llegó el grupo contrincante?. Man!, LA CAGADA!!, una blazer full de gente y una camioneta igual. Los dos autos nos bloquearon la salida del nuestro. Me quedé frió cuando vi bajarse de la blazer a los duros, los ?jefes?, no me imagine que este pelado Rolando tuviera apoyo de esos manes? el mismísimo FierroViejo y Manolo en persona. Recuerdo lo que dijo Manolo cuando se acercó a nosotros, ?bueno y como es la huevada con estos aniñados, cual es que quiere fajarse a quien..?

Mi grupo, a excepción del Consilieri y yo, no sabía en el pedo que se había metido. Trataré de hacerla corta, si no esta historia puede tomar 4 capítulos fácil.

Federico dijo ?yo, yo soy el que quiero pelear con ese man, que me insultó y etc.etc.etc.?. El jefe dijo, OK, hagan un círculo, y Rolando y tú al centro. Nadie se meta recalcó. Ellos eran como quince fichas. Durante este interludio, me percaté que algunos conocidos míos estaban en el otro bando, claro, gente del barrio que yo veía casi todos los días, y el Jefe también me chequeó. Pero no paso nada, así que quede frió. La supuesta pelea empezó, pero este maricón de Rolando se ahuevó, y se hechó para atrás alegando que Federico era muy grande, que no se que? y no quiso pelear. Entonces, el amigo de Rolando, un gordo careverga que me caía re-mal, salto y dijo que el quería pelear con Federico? la verdad que en talla, los dos estaban mas parejos.

Y ahí cometí mi error, mi mala jugada, yo dije, ?nop, si la pelea es con ese gordo hijueputa, tonces yo peleo en man en vez de Federico?? Federico salio del círculo, quedamos solo el gordo ese y yo, hicimos un par de amagues, alcance a darle un solo golpe en la cara, y cuando el gordo se alejó un chance de mi para agarra fuerza, se me apagó la luz. Sentí mi cara tibia, y no podía ver nada, mis manos estaban inmediatamente en el piso, y sentí un peso en la espalda que me tumbó completamente, atiné a levantarme y trate de identificar mi nuevo objetivo, pero era muy tarde, con la sangre cubriendo el ojo derecho y el atontamiento que me produjo en primer golpe, no pude atacar, solo me cubrí, infructuosamente. Una bandada de golpes entro de frente, pecho, cara, brazos.. instinto de supervivencia, avance la pared y me cubrí la cara y la cabeza, ahora sentía tibio también el pecho? en ese lapso de diez o quince segundos, si pensé, ya mismo mis panas intervienen y me sacan de esta marea de golpes. Nada. Ni una palabra escuche, ni un grito, a ese punto solo veía con el ojo izquierdo los pantalones de la gente, y claro, ahí vi los de mis panas, quietos, piernas inmóviles, sembradas en el piso.

Recuerdan que comenté que Rolando tenía un hermana que estaba bien buena, OK, ella se metió entre mis atacantes y yo, y exigió que se detengan, habían pasado solo treinta segundos creo, no mas. Pero fueron suficientes, ya no podía ver, y lo tibio que sentía en mi rostro y torso, paso a sentirse frió, la sangre perdió su temperatura original.

Desde ese momento, ya no vi más a mis panas, ni al Consilieri, sólo ella, que me abrazó para evitar cualquier otro golpe, camino conmigo unos quince metros hasta la avenida principal, y me embarcó en una moto, inmediatamente reconocí al conductor, era mi pana, este si un pelado sano que yo conocía desde niño, y me dijo ?maricón!!, en que te metiste, cúbrete la cara con la camisa, que no te el viento, vamos al policlínico que está frente a la iglesia?. Yo mudo, que me lleven a donde sea? estaba entumecido, por dentro y por fuera, ya no sentía nada.

El viaje fue cortísimo, realmente eran como seis cuadras. Paró la moto, me acompañó adentro, un doctor joven me vio, enseguida me ingresó a ?emergencia? (el policlínico eran dos cuartos y punto), y me dijo que si tenía como pagar. Lo único que se me ocurrió fue darle mi reloj, regalo de la navidad pasada, y decirle que luego mi viejo viene a pagar.
Entonces la sesión de sutura y remiendo comenzó.

Sorry, falta aún más, tercera parte en camino.
|
Weblog Commenting and Trackback by HaloScan.com