Friday, June 18, 2004

con esos panas... Vol.1

-- En un diciembre, muy cerca de cumplir los 18, luego de haber terminado la secundaria, un buen amigo del colegio, al cual llamaré en esta historia Federico, cierto día había tenido un altercado en un famoso sitio de comidas rápidas ubicado en un barrio de clase alta del norte de la ciudad, con un individuo que vivía en mi barrio, al cual yo conocía, del cual yo había sido medio amigo cuando éramos pelados, el cual tenía una hermana que estaba bien buena, y al cual yo le tenía un poco de bronca por cualquier razón estúpida que no vale la pena mencionar. Para el caso lo voy a llamar Rolando.

Entonces Rolando casi había chocado el auto de Federico, y se habían puteado de lejos, y creo que en la puteada, Federico llevó la peor parte, y estando él con sus amigos/as aniñados/as, eso no le había causado ninguna gracia. Parte de la historia se basa en el hecho de que la gran mayoría de amistades de Federico eran pelados aniñados y por el contrario, Rolando y yo, de otro barrio del norte pero no de tanto linaje, no encajábamos dentro de ese quintil poblacional.

Bueno, al final de este altercadillo, los dos individuos habían quedado de acuerdo para encontrarse en mi barrio, a cierta hora, cierto sitio, y arreglar las cosas como "hombres". El mismo día, Federico me llamó a la casa a contarme lo acontecido. Y me infectó con la bronca, y le dije "listo man, vente, me recoges en mi casa y nos vamos a ver que chucha quiere ese careverga, hasta de pronto me lo fajo yo mismo por que le tengo hambre a ese hijueputa". Claro, Federico me llamó por que éramos bien panas y además, yo vivía en el barrio donde Rolando residía.
omo antecedente, cabe mencionar que yo era un pelado medio tranquilo pero conocía a un vasto número de grifos y malandros de mi barrio. Pero sólo los conocía de vista, de lejos, no era pana de ellos, pero tampoco era enemigo de los mismos, eso no le convenía a nadie.

Me quedé inquieto, es que Rolando ultimamente se había dedicado al relajo, se había "dañado", y estaba parando con unas amistades de respeto, FierroViejo, TragaBala, DunDun, etc. (estos apodos no son ficticios). Y entonces empecé a echarle cabeza al tema, por lo que llamé a un pana con el que yo andaba de arriba para abajo, mayor que yo, que les caía bien a todos estos individuos, para que actúe como Consilieri.

Esperar impacientemente, largas horas, supuesta preparació, mental y física, había tenido peleas antes así que no estaba asustado, pero siempre ese cosquilleo odioso en la boca del estomago molesta.

Llegó el momento, escuché el pito del auto, bajé, abrí la puerta y me encontré con este cuadro hollywoodense, pero de alguna película del Mel Brooks, un puñado de adolescentes de buen vestir, excitados, sonrientes, impacientes de vivir su primera aventura callejera según ellos a nivel de pandillas, con un bate de béisbol, y creo que algunos cinturones. Uno o dos de ellos habían asistido a clases de TKD con torneos y todo eso, por años, así que daban por hecho que nada malo podía pasarles, insensata coraza que según ellos los protegería.

Percibí inmediatamente un alto nivel de riesgo, esto podía degenerarse en una pelea campal, estos aniñados que tenían cargada la mente con películas de acción, eran un potencial peligro, no por lo efectivos que podían ser, mas bien por lo imprudentes. Pero ya no podía sacarle el cuerpo al asunto, saludé y me embarqué en el auto, y nos fuimos a recoger al Consilieri.
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